ENTRE QUEHACERES DOMÉSTICOS
HÁGANLO, HÁGANLO CON FIRMEZA PERO SIN VIOLENCIA
Curioso, muy curioso. Sin prestar apenas atención a la televisión, escucho esta frase “háganlo, háganlo con firmeza pero sin violencia”, al ser reiterada la frase, levanto la mirada a la pantalla, presto atención y me doy cuenta que la frase la pronuncia ¡¡el presidente del Congreso D. Manuel Marín!! Por una circunstancia acaecida hoy en el congreso.
Me quedo pensando en la frase, “háganlo, háganlo con firmeza pero sin violencia”, pienso, sueño, me ilusiono, recapacito “háganlo, háganlo con firmeza pero sin violencia”.
Me viene otra frase maestra, dicha por los maestros clásicos “suaviter in modo, fortiter in re” o lo que es lo mismo “suave en la forma, firme en el fondo”, frase aplicada a pedagogía en la formación humana y espiritual de las personas.
Sigo pensando, soñando, ilusionándome, de repente mis neuronas frenan en seco, arqueo las cejas, las orejas se estiran y me pregunto ¿será posible hacerlo, hacerlo con firmeza pero sin violencia? no me refiero al gobierno y el supuesto proceso de paz con ETA. Mi cuestionamiento ¿será posible hacerlo, hacerlo con firmeza pero sin violencia? No viene referida a la violencia física, tampoco a la violencia terrorista. Sí, en cambio, referida a la dureza intelectual e ideológica que sufre el español medio. Generalizar no es bueno, pero últimamente constato una y otra vez un terrible problema que tiene dos manifestaciones, miedo por un lago y aversión a reconocer y manifestar realmente lo que se piensa en conciencia. Y por otro lado, una extraña percepción sobre lo que la palabra democracia supone.
El que haya personas ya sea de izquierdas o de derechas, liberales o conservadores, nacionalistas, republicanos o adheridos a la Constitución, creyentes o no creyentes, que sean incapaces de sumarse como uno en torno a ciertos temas, resulta, cuanto menos sorprendente y alarmante. Y sí, esto se puede hacer, se puede lograr “háganlo, háganlo con firmeza pero sin violencia”.
¿Por qué muchas personas no ven con claridad la adhesión libre, cívica, moral a los reclamos de las víctimas del terrorismo? ¿Por qué dejan de acudir a manifestaciones aún estando de acuerdo porque aparecen banderas de España? ¿Por qué muchas personas enmudecen cuando escuchamos, constatamos y sabemos que este gobierno pretende imponer un régimen dictatorial e instructivo en el sistema educativo español? ¿Por qué la gente calla y se resigna cuando se aprueba de modo ilícito, antidemocrático e ilegal un Estatuto que ha dividido España? ¿Por qué tantas personas se avergüenzan de reconocer el amor a la Patria a tu nación como un valor positivo, y equilibrado? Estos temas, entre otros muchos, superan, trascienden con mucho a la ideología personal y sin embargo, ya uno no sabe cuál es la solución adecuada. Lo ideal sería asumir esa frase como propia, pero dándole un pequeño giro, “háganlo, háganlo con sinceridad, sin miedos, sin titubeos” seguro, seguro que nos iría mejor a todos.
Curioso, muy curioso. Sin prestar apenas atención a la televisión, escucho esta frase “háganlo, háganlo con firmeza pero sin violencia”, al ser reiterada la frase, levanto la mirada a la pantalla, presto atención y me doy cuenta que la frase la pronuncia ¡¡el presidente del Congreso D. Manuel Marín!! Por una circunstancia acaecida hoy en el congreso.
Me quedo pensando en la frase, “háganlo, háganlo con firmeza pero sin violencia”, pienso, sueño, me ilusiono, recapacito “háganlo, háganlo con firmeza pero sin violencia”.
Me viene otra frase maestra, dicha por los maestros clásicos “suaviter in modo, fortiter in re” o lo que es lo mismo “suave en la forma, firme en el fondo”, frase aplicada a pedagogía en la formación humana y espiritual de las personas.
Sigo pensando, soñando, ilusionándome, de repente mis neuronas frenan en seco, arqueo las cejas, las orejas se estiran y me pregunto ¿será posible hacerlo, hacerlo con firmeza pero sin violencia? no me refiero al gobierno y el supuesto proceso de paz con ETA. Mi cuestionamiento ¿será posible hacerlo, hacerlo con firmeza pero sin violencia? No viene referida a la violencia física, tampoco a la violencia terrorista. Sí, en cambio, referida a la dureza intelectual e ideológica que sufre el español medio. Generalizar no es bueno, pero últimamente constato una y otra vez un terrible problema que tiene dos manifestaciones, miedo por un lago y aversión a reconocer y manifestar realmente lo que se piensa en conciencia. Y por otro lado, una extraña percepción sobre lo que la palabra democracia supone.
El que haya personas ya sea de izquierdas o de derechas, liberales o conservadores, nacionalistas, republicanos o adheridos a la Constitución, creyentes o no creyentes, que sean incapaces de sumarse como uno en torno a ciertos temas, resulta, cuanto menos sorprendente y alarmante. Y sí, esto se puede hacer, se puede lograr “háganlo, háganlo con firmeza pero sin violencia”.
¿Por qué muchas personas no ven con claridad la adhesión libre, cívica, moral a los reclamos de las víctimas del terrorismo? ¿Por qué dejan de acudir a manifestaciones aún estando de acuerdo porque aparecen banderas de España? ¿Por qué muchas personas enmudecen cuando escuchamos, constatamos y sabemos que este gobierno pretende imponer un régimen dictatorial e instructivo en el sistema educativo español? ¿Por qué la gente calla y se resigna cuando se aprueba de modo ilícito, antidemocrático e ilegal un Estatuto que ha dividido España? ¿Por qué tantas personas se avergüenzan de reconocer el amor a la Patria a tu nación como un valor positivo, y equilibrado? Estos temas, entre otros muchos, superan, trascienden con mucho a la ideología personal y sin embargo, ya uno no sabe cuál es la solución adecuada. Lo ideal sería asumir esa frase como propia, pero dándole un pequeño giro, “háganlo, háganlo con sinceridad, sin miedos, sin titubeos” seguro, seguro que nos iría mejor a todos.

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